Health-musicking through Dalcroze Eurhythmics

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Aquí os dejo un artículo que he escrito para la revista Approaches. John Habron ha llevado a cabo una edición especial centrado en la musicoterapia y la rítmica Dalcroze. Yo he escrito un artículo en donde aporto una visión de la rítmica Dalcroze desde la musicoterapia contemporánea…bueno, de algunas de las musicoterapias contemporáneas…

¡Espero que vuestro inglés esté desengrasado!! jeje…

Approaches

Health-musicking through Dalcroze Eurhythmics

Uganda sigue resonando en este artículo….

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Escuela de Verano de Agruparte en Vitoria

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Después de tres días de re-encuentro con mis orígenes musicoterapéuticos en Vitoria, he re-afirmado mi necesidad de re-tomar el contacto con la fuente enraizada de mi camino. Ha sido un placer y -por ponerlo en términos más urbanos- un auténtico subidón volver, re-volver y re-volotear por esos incicios y con esas personas. Me ha resultado también impresionante re-cordarme a mi misma hace unos cuantos años, comenzando este proceso de imbuírme en las relaciones que hay entre el musiquear y el bienestar.

Después de que Fidel Delgado nos re-bajara a todos los humos de los “peutas” y los “ologos”, recordándonos que sólo percibimos el 5% de nosostros mismos y de todo lo que nos rodea, la humildad nos colocó en el trabajo que más nos cuesta a los occidentales: SER al 100%. Nos sentimos muy importantes cuando nos invitan a hacer una ponencia o un taller, pero, realmente hemos de re-cordar que todos descendemos del mono, que seguramente tenga más horas de experiencia en SER al 100%. Sólo hay que observar nuestros fruncímetros, que nos indican a cuantas rayas estamos de SER al 100% en ese momento, y los problemas que cada vez son más graves para dejar de SER y dormir con tranquilidad.

Muchísimas gracias, Patxi del Campo, Esperanza Torres y el resto del equipo de Agruparte por organizar estos encuentros y por cuidarnos tanto.

Aquí os dejo un link al prorama de radio de Hoy por Hoy de Vitoria en donde nos han entrevistado a algunos que hemos participado en la escuela de verano hablando sobre musicoterapia. El programa empieza en el minuto 27 del Hoy por Hoy Vitoria 2ª hora (11/07/2016). Mi entrevista es al minuto 45. Hoy por Hoy Vitoria

30 ESCUELA DE VERANO DE MUSICOTERAPIA EN VITORIA

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Tengo el placer de anunciar que Gulu estará presente en la 30 escuela de verano de musicoterapia en Vitoria, en donde presentaré la tesina del máster que realicé hace ya ¡tres añitos!

30 Escuela de verano en Vitoria

También facilitaré un taller de musicoterapia en la escuela a través de la rítmica de Jaques-Dalcroze, así que estáis todas bienvenidas a vivir la música del cuerpo y el cuerpo en la música!

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¡¡Buen verano!!

JANELAR

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He estado un par de meses viajando por Brasil, ese país que -en algunas zonas- se expande y se contrae a un ritmo africano.

Janelar é uma palavra rara e que está desaparecendo. Os brasileiros nâo a conhecem mais. Ela saiu de cena no final do século XIX. Gosto muito das palavras que se perdem. Sâo como portas fechadas. Quando conseguimos reabri-las, elas nos mostram paisagens noturnas que recomeçam a brilhar e narram romances. *

Janelar es “ventanear”, es decir, un verbo compuesto a partir de la palabra “ventana”. Una posible definición sería “Estar en la ventana” o “Mirar por la ventana”. Se trata de una actividad que los viajantes practicamos cuando nos desplazamos en medios de transportes primarios sin el objetivo de aprovechar el tiempo de viaje.

Janelar quer dizer: “Olhar pela janela. Espiar. Espionar.” É uma atividade banal e universal, geralmente feminina, muitas vezes ibérica, mas o Brasil colonial a pratica com perseverança, ardor, protocolo e sutileza. *

Parece ser que este verbo portugués la practicaban las mujeres de los colonos que, después de dar algunas órdenes a sus esclavos, no tenían nada más que hacer que mirar por la ventana.

Todas as mulheres praticam o janelar, as ricas e as pobres, as damas importantes e as empregadas, as velhas e as jovens, as altaneiras e as modestas, as matronas e as cabeças de vento, ainda que cada estrato social tenha sua maneira de janelar. Uma grande burguesa nâo janela como uma empregada. *

Desde luego, he comprobado que ventanear tiene unos efectos terapéuticos inmediatos, muy parecidos a los que ofrecen las terapias alternativas como la musicoterapia, la psicomotricidad terapéutica, la gestalt, las constelaciones familiares o la danzaterapia: aquieta la mente, conecta con el aquí y el ahora, y abre la posibilidad de sufrir profundos insights (que se puede traducir como “ver o mirar hacia adentro”).

Janelar nâo é uma atividade anódina. Ela obedece a regras mudas, mas rigorosas. É uma funçâo de tempo integral e que exige aprendizados. Janelar requer fineza, paciência, senso de tragédia e de ironia. É preciso também certa resistência física. *

Ventanear también ayuda a sentir mejor, sentir a los demás, sentirse a uno mismo y sentir el universo. Sobre todo ayuda a sentir lo pequeñito y dado-por-hecho que es nuestro contorno y la grandeza de las miradas ajenas.

A arte de janelar nâo sobreviveu à chegada da mulher moderna, da adolescente e da mulher ativa. Em setembro de 2009 perguntei a um grupo de jornalistas brasileiros sobre a palavra janelar. Ninguém a conhecia.

“Dicionário dos apaixonados pelo Brasil”, Gilles Lapouge

Hoy en día se confunde la palabra “ventanear” con “abrir pestañas” en contextos internáuticos. Pero los efectos terapéuticos no son los mismos. Demasiadas ventanas abiertas a la vez provoca el efecto contrario.

Aquí os dejo las huellas de mi ventanear!!

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Re- cuerd@s de Uganda…dándole cuerda a los recuerdos

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Hay veces que, sin aviso previo, Uganda me (re)vuelve…

También se sabía que a partir de la segunda mitad del siglo XIX allí donde la revolución industrial había tenido efecto había cambiado radicalmente la noción del tiempo. Antes de ese momento el tiempo de que constaba la vida de un ser humano no estaba acotado: si las circunstancias lo requerían o lo hacían aconsejable, una persona podía trabajar días y noches enteras sin parar; luego permanecía ociosa por períodos similares. En consecuencia, las diversiones tenían una duración que hoy se nos antoja desmedida: la fiesta de la vendimia o de la siega podía durar una o dos semanas. Del mismo modo un espectáculo teatral, deportivo o taurino, un acto religioso, una procesión o un desfile podía durar cinco horas, ocho o diez horas o más; el que participaba en estos actos podía hacerlo ininterrumpidamente o marcharse o marcharse y volver, a voluntad. Ahora todo esto había cambiado: todos los días se empezaba a trabajar a la misma hora, se interrumpía el trabajo a la misma hora, etcétera. No hacía falta ser augur para saber cómo serían los días y las horas de la vida de una persona, desde la infancia hasta la vejez; bastaba con saber en qué trabajaba, cuál era su oficio. Esto había hecho la vida más grata, había eliminado buen número de sobresaltos, había despejado muchas incógnitas; ahora podían exclamar los filósofos: el horario es el destino.

La ciudad de los prodigios, Eduardo Mendoza

Y decir Uganda a estas alturas ya es casi como un pronombre: algo hueco que relleno según el momento. Quizá ese hueco rellenable sea melancolía, nostalgia, saudade de un trocito de mí que ni se quedó allá ni acaba de estar acá  o, simplemente, algo que añorar, que siempre va bien para el otoño. Como dice Jorge Drexler, “sólo conozco de veras lo que una vez tuve que añorar”.

Sólo eso. Gracias.

(escuchad la canción poniendo la palabra “Uganda” en vez de la Paloma…o si os apetece ponerle otra palabra para vosotros también va bien…seguro que a Jorge no le importa)

¿Por qué y cómo nos ayuda la música?

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El año pasado colaboré con la asociación Exil, una ONG que atiende a personas exiliadas por motivos políticos.

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Hice diez sesiones de canto coral con el objetivo principal de poner en contacto a personas que estaban pasando por situaciones similares y, así, disminuir su sensación de aislamiento. La “excusa” del canto grupal para que cada uno diera voz a su persona entera (con su sufrimiento, su alegría, su dolor, su angustia, su esperanza…) fue toda una experiencia para tod@s…

Para el mes de octubre volveré a colaborar con esta asociación! Estamos preparando unas jornadas terapéuticas que vuelven a tener como objetivo el encuentro de personas que se encuentran exiliadas de sus tierras de origen. La música será el hilo conductor que -¡espero!- nos ayude a conectarnos con nosotr@s y entre nosotr@s y, así, compartirNOS…que es, al fin y al cabo, nuestra necesidad más universal.

Como pequeña introducción a la jornada, estamos pensando en decir algo así (inspirada y admirada por el nuevo libro de Ansdell “How music helps in Music Therapy and Everyday Life)…

¿Por qué y cómo nos ayuda la música?

La música nos ayuda no porque sea una píldora mágica que nos hace algo, sino por cómo nosotros somos capaces de, activamente, trabajar con lo que ella nos ofrece. Todos los seres humanos, en mayor o menor medida, estamos atraídos por la música. Esta relación con lo musical es posible porque todos somos, esencialmente, seres musicales: todos tenemos una voz (timbre), un latido en el corazón (pulsación), una manera de movernos (ritmo), una manera de hablar (melodía) y una capacidad para escuchar (silencio). La musicalidad, más que un talento, es un grado de sensibilidad o de respuesta a la música…igual que los seres humanos tenemos una capacidad para hablar, también nos caracteriza nuestra capacidad para responder a lo musical. Esto se observa con la relación que establecen los bebes con sus cuidadoras/es: se comunican con sonidos y gestos en el tiempo. TODOS tenemos la capacidad para relacionarnos con lo musical, aunque cada persona lo haya cultivado de diferentes maneras y en diferentes grados.
La música no es una solución rápida para ningún problema o síntoma, pero sí puede ayudar a buscar una cualidad de bienestar dentro del sufrimiento o de la enfermedad. Entendemos el bienestar no como una ausencia de dolor o de enfermedad, sino como una manifestación de nuestra parte sana, ya que la salud y la enfermedad muchas veces existen juntas y a la vez.
Los “poderes” de la música son, esencialmente, espejos de nuestros poderes individuales y sociales y, como tales, dependen de nuestra habilidad para realizarlas y cultivarlas. Los poderes de la música están relacionados con sus propiedades únicas (sonido en el tiempo, timbre, melodía, armonía, ritmo, silencio, intensidad…) pero sólo en la medida en que las personas en un contexto determinado hacen algo con ella (escuchar, bailar, picar un ritmo, sentir las vibraciones, cantar, tocar un instrumento…) que adquiere un significado individual, social y cultural (compartir emociones, narrar una historia, llevar a cabo un rito, relajarse, disfrutar, descargarse, manifestarse…). Todos estos elementos van juntos, no se pueden separar.

PROPIEDADES DE LA MÚSICA

(sonido en el tiempo, timbre melodía, silencio…)

PERSONAS ACTIVAS           MUSIQUEAR        SIGNIFICADO INDIVIDUAL, SOCIAL Y CULTURAL

(cantar, escuchar, bailar, tocar…)        (manifestarse, compartir emociones, explicar una historia…)

Participar en una actividad musical es el objetivo de esta jornada. Cada persona tiene su manera de participar: algunos preferirán tocar instrumentos o cantar, a otros les gustará más bailar, otros estarán más cómodos escuchando y observando….cualquier forma de participación nos parecerá bien y será respetada. Eso sí, la música será la que vosotros hagáis, ya que sin personas no existe la música…y ya hemos dicho que TODOS somos seres musicales. Así que nosotros os iremos animando a probar diferentes maneras de participar en la música. Recordad que este es un espacio en el que podéis probar cosas nuevas y diferentes!

Para los occidentales faltos de tiempo, os aconsejo ver sólo los 10 últimos minutos de este vídeo (a partir del minuto 32). Para los que no tienen tantos problemas temporales, todo el vídeo está muy bien!

Por último, os dejo con las sabias palabras de Ansdell…

“It would be helpfull, for example, not to expect that any musical-social project will automatically travel well and be applicable to any context, or that music itself is an ubiquitous social solution”

Gary Ansdell, How music helps in Music Therapy and Everyday Life

Y con una cancioncilla….

Sobre el juego de la conexiónnnn…

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El otro día estaba leyendo este artículo…

http://cultura.elpais.com/cultura/2015/05/20/actualidad/1432123650_805121.html

Reflexiona sobre cómo la cultura occidental, la del captialismo del S.XXI, nos exige estar conectados 24 horas al día, 7 días a la semana, y sobre lo difícil que nos resulta encontrar espacios -a parte del necesario sueño- para desconectar. Yo, curiosamente, siento todo lo contrario. Me cuesta encontrar espacios para conectarme, ya que en mi día a día me siento vertiginosamente desconectada. Ahora que se acercan las vacaciones escolares oigo mucho esa frase ”…qué ganas tengo de desconectar!” Yo pienso todo lo contrario…”qué NECESIDAD tengo de CONECTAR!”.

En general me siento desconectada de mi y de la vida que me rodea. El watsupp me desconecta de las conversaciones en los bares, los emails me desconectan de encuentros fortuitos, los avisos de mi agenda me desconectan del presente, los paraguas me desconectan de la lluvia, las tortillas de patatas envasadas a 1 euro me desconectan del huerto, el no escuchar una frase hasta el final y dejar un silencio de semicorchea de respiración me desconecta de la resonancia del otro…

Me acuerdo de una frase que dijo un Ugandés en un espectáculo musical. ”Si ves a una persona caminando rápido por la calle seguro que es blanca…el pobrecito seguro que no se da cuenta de que, por mucho que camine rápido, el día siguiente llegará a la misma hora de siempre!”

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¿Y qué es lo que más me vuelve a conectar con una rotundidazzz espeluzznante??

JUGAR con lo sonoro en movimiento

“To play is to change the context of communication, to lift it temporarily from the context of everyday in order to explore the implications of a relationship or set of relationships without needing to commit oneself to it”.

Musicking, C. Small

Como muy bien hace aquí el señor Mcferrin con su amiga Maria Joao y con su amigo Blake: explorar una serie de relaciones en un contexto comunicativo sin la obligación de comprometerse a sí mismos en ello. Vamos, lo que vulgarmente se llama JUGAR.

 

 

“We suggest that music doesn’t hace some magical power in itself, but rather that what music can uniquely do shows up between people, within situations, and about specific local needs and possibilities”

How music helps in Music Therapy and Everyday Life, Gary Ansdell